Melodías,
melodías que vuelan
con las hojas secas de los versos delicados
que escapan, de cuando en cuando,
del alma de quien se atreve a escribirlas.
A veces pierden su color
o es quien las dibuja el que perdió los crayones
con que coloreaba las sonrisas de Acuarela
y de los cielos celestes con sus blancas bufandas infinitas.
Sí, los colores se desvanecen,
las melodías pierden intensidad pero no su dirección;
entran a un túnel como un relámpago que escapa del infierno
para quedarse atrapado en nuestros sueños.
Se desvanecen,
como las hojas que se lanzan al vacío;
saben que caerán y mientras lo hacen -lentamente-
su perfecta y minuciosa agonía les alivia el dolor
de haber sido arrebatadas de la escena
que transcurre
mientras un par de enamorados
se besan frente al semáforo que está trabado en rojo
y les permite sentir que el tiempo -por fin- se detiene.
Es la Luna de los ángeles caídos,
la que canta y estremece los sentidos
del poeta atolondrado que se aferra a la zamba
del olvido,
que se aferra a la zamba del olvido.
domingo, 4 de agosto de 2013
domingo, 28 de julio de 2013
viernes, 14 de junio de 2013
"Un último soliloquio"
Se escapaba de sí mismo para hallarse.
- ¿Dónde estoy?- preguntaba insistentemente sin comprender la situación.
Eran cerca de las 4 de la tarde y él no hacía más que pasearse de lado a lado por el viejo y estrecho pasillo que lo condenaba a evocar una y otra vez sus más preciados recuerdos. -En cada paso abro un mundo- murmuró.
En cada paso abro un mundo. Tengo miedo de abrir los ojos, tengo miedo de cerrarlos. Me amarga el cielo, el sol, el mar, la Luna. Me encierro en mi mundo creyendo en tu milagro, creyendo que volverás a suceder en mi vida, pero estoy condenado a este pasillo. Cada momento, cada atardecer, cada día que estuvimos juntos y echas al olvido, son recuerdos que no se extinguen del todo, pues vienen a parar aquí, al mismo corredor donde me entregaste tu amor tímidamente.
El frío y el humo de su cigarrillo contenían las lágrimas que afloraban de su alma. Sumergiéndose en un mar de palabras y voces que le causaban hastío, y adoptando una particular posición fetal, puso fin a su dolor; la pólvora se mezcló con las cenizas y sólo dejó en este mundo aquella colilla y un amor no correspondido.
lunes, 10 de junio de 2013
"Te escondes ahí"
Te escondes ahí,
tan lejos y tan delicada.
A ratos te veo pasar
frente al mismo charco congelado
donde hace no mucho, dibujaras la silueta
matutina de un tímido Sol naciente.
De pronto ya no logro conciliar el sueño,
ni el sueño ni los sueños;
De pronto mis ojos no duermen,
se esconden tras las hojas esparcidas
sobre las calles de tu cuerpo.
Son sonrisas.
Son lamentos.
Son suspiros.
Son recuerdos.
Libros, otoños, adoquines, conversaciones, caminos, melodías.
Son soles escondidos entre pétalos heridos.
Son aves de papel separando los poemas de algún buen libro.
Son árboles que se entienden tocando sus raíces,
¿y tú?
Te escondes ahí.
viernes, 24 de mayo de 2013
"Viernes por la noche"
Es viernes por la noche
y mi voz te nombra.
Miro tras los cristales del tiempo,
con la esperanza de verte pasar
entre soles y mares.
No he visto tu rostro ni sentido tu luz,
no sé cómo luces ni cuál es tu estación.
Siento tus ojos sobre mí,
tan grandes y desgarradores,
no sé cómo, no los he visto;
Palpo tus manos, juego con tus dedos,
y ese perfume que florece de tu cuello
se mezcla con tu sonrisa, y me aquieta.
Los versos que pronuncian tus labios
se encienden como girasoles - cada viernes por la noche-
y los besos, nacidos de tu corazón profundo y secreto,
los trato de rescatar, incesantemente, desde reflejo del silencio.
y mi voz te nombra.
Miro tras los cristales del tiempo,
con la esperanza de verte pasar
entre soles y mares.
No he visto tu rostro ni sentido tu luz,
no sé cómo luces ni cuál es tu estación.
Siento tus ojos sobre mí,
tan grandes y desgarradores,
no sé cómo, no los he visto;
Palpo tus manos, juego con tus dedos,
y ese perfume que florece de tu cuello
se mezcla con tu sonrisa, y me aquieta.
Los versos que pronuncian tus labios
se encienden como girasoles - cada viernes por la noche-
y los besos, nacidos de tu corazón profundo y secreto,
los trato de rescatar, incesantemente, desde reflejo del silencio.
martes, 21 de mayo de 2013
"Epílogo del Sol"
No sé.
Creo que todo es muy confuso
o quizás lo sepa demasiado bien.
El frío de los rieles y el silencio de la tarde,
han sido un calmante que más bien, inquieta.
Los detalles que se esconden
tras las posas escarchadas,
suscitan en mis ojos
el reflejo escondido de un camino aletargado.
Las tejas empapadas de sol
bajo el haz de luz que florece y atraviesa
los nidos de las aves que emprenden su vuelo
con alas cansadas que cruzan los sueños,
hacen que aquellas hojas amarillas que
encienden hasta el alma más oscura y nublada,
puedan contemplar el oleaje del viento
que mece los álamos descubiertos por el frío del ocaso.
A lo lejos, se ve una silueta que se acerca danzando
al pequeño riachuelo de la noche, y delicadamente,
echa a navegar una pequeña barca de papel que
lleva consigo una caja de música; suena un Caudal de Otoño.
bajo el haz de luz que florece y atraviesa
los nidos de las aves que emprenden su vuelo
con alas cansadas que cruzan los sueños,
hacen que aquellas hojas amarillas que
encienden hasta el alma más oscura y nublada,
puedan contemplar el oleaje del viento
que mece los álamos descubiertos por el frío del ocaso.
A lo lejos, se ve una silueta que se acerca danzando
al pequeño riachuelo de la noche, y delicadamente,
echa a navegar una pequeña barca de papel que
lleva consigo una caja de música; suena un Caudal de Otoño.
viernes, 17 de mayo de 2013
"Puñado de sombras"
Poco a poco voy sintiendo
cómo un viento de otra estación
se lleva la mañana;
Mañanas llenas de gorriones
que cantan los recuerdos
y los versos colmados
que alguna vez atesoraron en sus corazones.
La lluvia los ahuyenta, mas no se asustan,
pues saben que aunque las nubes lo oculten
el sol permanece en el firmamento.
El viento, todo calma
y bien sabemos que,
suave o impetuoso,
se sale con la suya.
No contaba con que calmaría las pasiones
y detendría los corazones de dos almas moribundas.
De pronto, no somos más que dos desconocidos
con recuerdos en común.
De pronto, no somos sino un puñado de sombras
que el viento intenta dispersar.
cómo un viento de otra estación
se lleva la mañana;
Mañanas llenas de gorriones
que cantan los recuerdos
y los versos colmados
que alguna vez atesoraron en sus corazones.
La lluvia los ahuyenta, mas no se asustan,
pues saben que aunque las nubes lo oculten
el sol permanece en el firmamento.
El viento, todo calma
y bien sabemos que,
suave o impetuoso,
se sale con la suya.
No contaba con que calmaría las pasiones
y detendría los corazones de dos almas moribundas.
De pronto, no somos más que dos desconocidos
con recuerdos en común.
De pronto, no somos sino un puñado de sombras
que el viento intenta dispersar.
domingo, 31 de marzo de 2013
¿Será la voz de un alma herida?
Varias veces me he cuestionado el por qué al cerrar los ojos, respirar profundo o mirar al cielo, te puede sobrecoger tanta calma. También me pregunto por qué a su vez, al hacer aquellas cosas, te puedes encontrar con recuerdos preciados o cicatrices que creíste haber dejado en el olvido. No tengo respuesta ni para lo uno ni para lo otro.
De pronto quieres correr con el viento en la espalda, sientes frío y aún así, anhelas quedarte hasta el amanecer, empapado por las tibias gotas que resbalan desde la bruma a tu voz. Luego vuelve ese sentimiento, ese que creíste haber disipado por completo. Creíste que la calma y la dicha vinieron a quedarse junto a ti, pero no hicieron más que lanzarte al viento, te hicieron volar para luego dejarte caer; caer en un mar de recuerdos, a un torrente de voces que quieren escapar -nuevamente- por tu garganta.
¿Te has pillado con la envoltura del silencio de la noche? Sin perros ladrando ni arboles bailando en la oscura tempestad del sol bajo el mar del cielo... Ese silencio que te llena de congojas y te retuerce en el frío, ese recuerdo que te cala hasta los huesos. Probablemente sean sólo heridas, pero de éstas, quedan cicatrices, y así como quedan cicatrices, su recuerdo no me dejará.
¿Será la voz de un alma herida?
Lo malo de construir y habitar en castillos de cristal, es que en algún momento, más temprano que tarde, acaba por quebrarse.
De pronto quieres correr con el viento en la espalda, sientes frío y aún así, anhelas quedarte hasta el amanecer, empapado por las tibias gotas que resbalan desde la bruma a tu voz. Luego vuelve ese sentimiento, ese que creíste haber disipado por completo. Creíste que la calma y la dicha vinieron a quedarse junto a ti, pero no hicieron más que lanzarte al viento, te hicieron volar para luego dejarte caer; caer en un mar de recuerdos, a un torrente de voces que quieren escapar -nuevamente- por tu garganta.
¿Te has pillado con la envoltura del silencio de la noche? Sin perros ladrando ni arboles bailando en la oscura tempestad del sol bajo el mar del cielo... Ese silencio que te llena de congojas y te retuerce en el frío, ese recuerdo que te cala hasta los huesos. Probablemente sean sólo heridas, pero de éstas, quedan cicatrices, y así como quedan cicatrices, su recuerdo no me dejará.
¿Será la voz de un alma herida?
Lo malo de construir y habitar en castillos de cristal, es que en algún momento, más temprano que tarde, acaba por quebrarse.
miércoles, 6 de marzo de 2013
"Silencio"
Ahora está el parque tan vacío y desnudo, como una vergüenza abandonada sobre él.
Los tubos, el tobogán y el columpio se han oxidado. Ahora está todo tan terriblemente solo... ¿Dónde fueron todos los niños? ¿No sabían que el parque los necesitaba? El corazón inteligente de un niño puede comprender las profundidades de muchos lugares oscuros, pero ¿puede comprender el delicado momento de su propia indiferencia?
Los tubos, el tobogán y el columpio se han oxidado. Ahora está todo tan terriblemente solo... ¿Dónde fueron todos los niños? ¿No sabían que el parque los necesitaba? El corazón inteligente de un niño puede comprender las profundidades de muchos lugares oscuros, pero ¿puede comprender el delicado momento de su propia indiferencia?
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