viernes, 14 de junio de 2013

"Un último soliloquio"

Se escapaba de sí mismo para hallarse.
- ¿Dónde estoy?- preguntaba insistentemente sin comprender la situación.

Eran cerca de las 4 de la tarde y él no hacía más que pasearse de lado a lado por el viejo y estrecho pasillo que lo condenaba a evocar una y otra vez sus más preciados recuerdos. -En cada paso abro un mundo- murmuró.

En cada paso abro un mundo. Tengo miedo de abrir los ojos, tengo miedo de cerrarlos. Me amarga el cielo, el sol, el mar, la Luna. Me encierro en mi mundo creyendo en tu milagro, creyendo que volverás a suceder en mi vida, pero estoy condenado a este pasillo. Cada momento, cada atardecer, cada día que estuvimos juntos y echas al olvido, son recuerdos que no se extinguen del todo, pues vienen  a parar aquí, al mismo corredor donde me entregaste tu amor tímidamente.

El frío y el humo de su cigarrillo contenían las lágrimas que afloraban de su alma. Sumergiéndose en un mar de palabras y voces que le causaban hastío, y adoptando una particular posición fetal, puso fin a su dolor; la pólvora se mezcló con las cenizas y sólo dejó en este mundo aquella colilla y un amor no correspondido. 


lunes, 10 de junio de 2013

"Te escondes ahí"



Te escondes ahí,
tan lejos y tan delicada.

A ratos te veo pasar
frente al mismo charco congelado
donde hace no mucho, dibujaras la silueta
matutina de un tímido Sol naciente.

De pronto ya no logro conciliar el sueño,
ni el sueño ni los sueños;
De pronto mis ojos no duermen,
se esconden tras las hojas esparcidas 
sobre las calles de tu cuerpo.

Son sonrisas.
Son lamentos.
Son suspiros.
Son recuerdos.
Libros, otoños, adoquines, conversaciones, caminos, melodías.
Son soles escondidos entre pétalos heridos.
Son aves de papel separando los poemas de algún buen libro.

Son árboles que se entienden tocando sus raíces,
¿y tú?
Te escondes ahí.





                                                  En cada detalle.