lunes, 18 de junio de 2012

"Me las pagarás"




Salí apurado de casa. No alcancé a alimentar a Bigotón, mi perro. Creí escuchar entre ladridos "me las pagarás", pero lo encontré ridículo.
 Al día siguiente debía estar a las 17:30 en punto en casa de mi novia, pues iba a pedir su mano. 
Cuando terminé de emperifollarme -atrasado para variar- me despedí de mi madre, quien con voz de mando me dijo: ¡Ordena ese despelote o no vas a ningún lado! Yo con asombro pregunté: ¿qué despelote?
Entonces vi a Bigotón con una burlesca sonrisa en su cara diciendo: "El que ladra último..." y me guiñó un ojo.




viernes, 8 de junio de 2012

"Aliento marchito"



Después de tanto darle vueltas al asunto,
me quité los zapatos,respiré profundo
y comencé a echarme luciérnagas a los bolsillos
mientras caminaba a orillas de rieles oxidados.


Los trenes parten bajo la lluvia,
los grillos saltan impulsados por los dedos del viento,
y el débil palpitar del tiempo
se lleva con su paso los ecos del sol.


Donde se ponen los pies, desaparecen los caminos.
Si me pongo a mirar, hay un cielo escondido.
Una paz titubeante me hace callar,
mas el silencio... revela el secreto que no quería escuchar.


Recuerdo nítidamente, la estela que dejaban
las flores rojas y blancas, nacidas de tus manos.
También, las nubes harapientas que en otoño,
se abrigaban sobre nuestros hombros.


Silbidos que persiguen sus tonos perdidos,
aves que buscan su árbol caído,
palabras escondidas en voces dormidas,
presionan mi pecho, con sus manos frías.



                                                              Felipe Gaune