Quisiera
volver,
en
los ojos de un niño, volver a crecer.
Sumergirme
en la inocencia de la luz admirable,
sin
miedo a correr, sin miedo a equivocarme.
Soñar,
cantar, colorear, danzar.
Soñar
la vida con errores, mas sin temores.
Cantar
melodías que vuelan con las hojas secas
de
los versos delicados de quien se atreve a escribirlas.
Colorear
el mundo con ansias de redención,
de
libertad, compañerismo, de humildad.
Danzar
por los abriles de un sol naciente,
que
ilumina las sonrisas de la infancia
mientras
se corrigen, entre amigos y maestros
sin
reproches ni lamentos.
Quisiera
volver,
en
los ojos de un niño, volver a crecer;
Poderme
levantar, sin miedo a opinar,
que
todo el salón se ponga a brillar
y
con manos alzadas, el mundo atrapar.
“De
los niños es el reino de los cielos”;
También
lo es la imaginación y el amor:
Amor
para vivir,
para
ayudar y compartir.
Imaginación
al leer,
al
jugar y al aprender.
Somos
los libros que hemos leído,
somos
los sueños que hemos soñado,
somos
las personas que hemos amado.
Hoy
quiero volver,
con
tinta en la pluma y arrugas en la piel.
Sin
replicar las presiones del ayer,
sin
marchitar
el
aliento de estas almas,
que
germinan al crecer.